Datos clave

Las señales, de menos a más graves

Primero aparecen manchas de óxido en la cara inferior de las viguetas; después, grietas a lo largo de la pieza, y al final, hormigón que se desprende y acero a la vista. Así lo describieron en 1992 los técnicos de INTEMAC en Informes de la Construcción (CSIC). Un techo que se abomba o cede pide actuar el mismo día.

En un edificio hospitalario con viguetas de cemento aluminoso, estudiado en 1992, los técnicos de INTEMAC vieron daños que iban desde manchas de óxido en la cara inferior de las viguetas hasta grietas y la caída del hormigón que cubre el acero, con alambres que habían perdido buena parte de su sección y alguno roto. Ese es el orden típico: primero óxido, después grietas a lo largo de la pieza y, al final, desprendimientos y acero a la vista.

Otra señal es un cambio de color del hormigón de las viguetas, descrito en 1992 en las gradas de un estadio madrileño. El extremo es el hundimiento de un techo, como el del Turó de la Peira en Barcelona en noviembre de 1990: un techo que se abomba o cede pide actuar el mismo día.

Dónde mirar durante la visita

La corrosión avanza donde hay agua, así que empieza por los techos de baños y cocinas, las galerías y lavaderos, los pisos bajo cubierta o terraza y las zonas junto a las bajantes. En sótanos, garajes y trasteros las viguetas suelen verse sin revestir.

Desconfía de los falsos techos recientes en esas zonas: pueden ocultar el forjado. En el estadio estudiado en Madrid, los falsos techos crearon cámaras húmedas con condensación, y ahí estaba la corrosión más avanzada. Si puedes, pregunta por qué se pusieron.

¿Por qué la humedad es la clave?

Porque el acero de las viguetas se corroe sobre todo cuando el hormigón está húmedo. Según la investigadora del CSIC Carmen Andrade, en un estudio de 1992, si el ambiente es siempre seco, con humedad relativa media por debajo del 60 %, no cabe esperar corrosión aunque el hormigón de cemento aluminoso esté a medio transformar.

Con los años, el hormigón de cemento aluminoso se vuelve más poroso y, al carbonatarse, pierde la alcalinidad que protege el acero. Según la investigadora del CSIC Carmen Andrade, la velocidad de corrosión depende sobre todo de la humedad del hormigón; si el ambiente es siempre seco, con humedad relativa media por debajo del 60 %, no cabe esperar corrosión aunque el hormigón esté a medio transformar.

Por eso el Ayuntamiento de Madrid observaba en 1992 menos daños que en la costa mediterránea, con un clima más seco. Y por eso una fuga en un baño puede importar más que el tipo de cemento.

¿Son exclusivos de la aluminosis estos síntomas?

No. El Colegio de Aparejadores de Barcelona (CAATEEB) recuerda, en un artículo de 2010, que las lesiones típicas de estos forjados no dependen del cemento: una vigueta de portland húmeda durante años también se oxida y se agrieta. Ver óxido no prueba que haya cemento aluminoso, y no verlo tampoco lo descarta.

El Colegio de Aparejadores de Barcelona recuerda que las lesiones típicas de estos forjados no dependen del cemento: una vigueta de portland con humedad durante años también se oxida y se agrieta. Ver óxido no prueba que haya cemento aluminoso, y no verlo tampoco lo descarta.

Una grieta en el yeso o una mancha de humedad pueden tener otras causas, como una filtración. Lo que las distingue es su forma y su sitio: las que siguen la línea de una vigueta merecen más atención.

Qué hacer si ves alguna señal

Haz fotos con fecha y una referencia de tamaño, anota dónde están y pregunta al propietario y al administrador si se conocen y si hay informes o reparaciones. Pide la inspección del edificio (ITE o IEE) y busca en ella el apartado de forjados.

Si ves hormigón caído, acero a la vista o un techo que cede, no esperes: avisa a la comunidad y a un técnico, y aparta a las personas de esa zona.

Cómo lo comprueba HOUSINGFAX

La comprobación 03, «¿Hay riesgo de aluminosis?», cruza el año del Catastro con las lesiones que registra la inspección del edificio, donde el registro autonómico está integrado: fisuras, flechas, corrosión de armaduras, desprendimientos o pérdida de sección en forjados, viguetas, vigas o pilares. El resultado es un nivel en palabras, de muy baja a muy alta, con lo que conviene revisar en la visita.

El informe gratuito te muestra la comprobación con los datos reales de tu edificio y la información clave emborronada; el esencial cuesta 11 € y el completo, 19 €. El informe no sustituye a una inspección técnica en el edificio.

Respuestas breves

¿Cuáles son los síntomas de la aluminosis?

Manchas de óxido en la cara inferior de las viguetas, grietas que siguen su dirección, hormigón que se desprende, acero a la vista y, en casos graves, techos que ceden. Suelen aparecer donde hay humedad.

¿Una mancha de óxido en el techo significa aluminosis?

No por sí sola. Indica que el acero se está oxidando, algo que también les pasa a las viguetas de portland con humedad. Es motivo para que un técnico revise el forjado.

¿Puede haber aluminosis sin síntomas?

Sí. Las viguetas pueden ser de cemento aluminoso y estar sanas si el ambiente es seco. También pueden estar ocultas tras un falso techo. La falta de señales visibles no descarta nada.

¿Qué zonas de un piso hay que mirar?

Techos de baños y cocinas, galerías y lavaderos, zonas junto a bajantes, pisos bajo cubierta o terraza, y sótanos o garajes, donde las viguetas suelen verse sin revestir.

¿Cuándo es urgente?

Cuando hay hormigón caído, acero a la vista o un techo que se abomba o cede. En ese caso, avisa a la comunidad y a un técnico y aparta a las personas de la zona.

Fuentes oficiales consultables

Los enlaces permiten revisar la fuente primaria. Su inclusión no amplía su finalidad ni convierte un dato de contexto en diagnóstico.